martes, 27 de abril de 2010

Juzgar el libro por la portada...

La semana pasada quedé con una amiga en el Corte Inglés y aprovechando el día de Sant Jordi, pues que quedaba con Lucia* (*nombre no ficticio), bicho raro cuyos gustos literarios sobrepasan del típico libro de cocina o la etiqueta del champú de turno le compré un libro y una rosa.
-Ostia, direis algunos, que te regalen un libro puede ser una putada, porque seguro que quieres que esa Lucia lo lea...
Tenéis razón, el motivo por el cual yo suelo regalar un libro es para que la persona lo lea, no voy a intentar mentir, porque enfin, las cosas se hacen para algo, pero si no le gustase leer tampoco le hubiese comprado un libro..., porque para que acabe el libro debajo de la pata de una mesa que baile, pues...
Pero en eso de comprar libros uno no es experto, porque mis amigos
o no son muy lectores o directamente prefieren ir al cine una vez hecha la película correspondiente.
Entrando en el Corte Inglés siempre tengo que recordar el acoso sistemático al que fui sometido unos años antes por una obra de arte de sexo femenino del ser humano.
Se te acerca por detrás cual felino acechando su presa para, en el momento preciso dar un salto y atrapar su presa.
Cabe destacar que los señores del Corte Inglés las escogen de una cadena
de montaje que tienen en sus almacenes, alteradas genéticamente sin defectos visuales alguno, siendo ellas habiles lectoras de la letra pequeña aparte de hipnotizadoras, porque una vez que ellas te pregunten ese Tiene ya hecha la Tarjeta de el Corte Inglés, uno ya no puede apartar la vista de ellas.
La tarjeta realmente carece de importancia, simplemente uno no quiere que pase ese contacto visual entre tu y ella (la mía se llamaba Mónica) y te olvidas que ibas a entrar solo un minuto para comprar un filtro para la cafetera de tu madre.
Bueno, a lo que iba, tras acecharme cual Testigo de Jehová un viernes por la mañana, Mónica dió el salto y me atrapó y no sé si fue su mirada cautivadora, su escote generoso o su sonrisa compuesta por dos filas de dientes alineados perfectamente lo que me hizo solicitar la maldita tarjeta de El Corte Inglés, dejándome ella su número de móvil (que aún tengo grabado en la agenda del móvil), por si me surgiesen preguntas...
Evidentemente a la Monica no la he vuelto a ver. por desgracia, y eso que ahora que tengo la tarjeta de El Corte Inglés, paso más por ahí..., pero nada, no la ví ni en el Hipercor, ni en la sección de perfumería, zapatería, moda, informática o deportes.
En la libreria tampoco andaba la semana pasada. Que habrá sido de ella?
Pues nada... que uno después de estar acostumbrado a las facilidades que te dan los del triángulo verde para probar y reprobar el producto que uno quiere se metió en la sección de literatura y empezó a ojear un libro de esos de más de 20 paginas y sin dibujos. Pues nada..., unos cuantos minutos mas tarde pasó una de esas personita
s alegres y amables que se ofrecen su ayuda. Como me considero autosuficiente rechacé esa oferta amable y continué ojeando el libro..., pero como dos minutos más tarde volvió con la misma pregunta le respondí:
-"No gracias. Aún no he decidido si me lo compro o no. Lo estoy ojeando por encima. Si veo que me gusta la trama lo compro y si no no lo compro."
Esa reflexión mia no le pareció hacer mucha gracia, porque la cara que puso me recordaba a un problema mío de gastroenteritis que acababa de pasar que no viene al cuento.
-"Eso no lo solemos ver por aquí." respondió ella.
-"Pero Usted no conoce el dicho de que no se debe juzgar un libro por la portada?"
A lo que se quedó con cara de pocos amigos, por lo que decidí cortar por lo sano y llevarme el libro, no sin arrancar de la señora vendedora una expresión de satisfacción cambiandosela a otra expresión parecida a la anterior al pedirle la versión en gallego del libro.
Creo que si le hubiese dado un bofetón no me habría mirado con peor cara...
En un primer momento no quiso cambiarme el libro usado ya manoseado y con unas treinta paginas más leídas, pero al percatarse que la versión gallega era 2€ mas cara no me puso ningún impedimento. La calidad se paga, pensaría...

lunes, 19 de abril de 2010

Las leyes fundamentales de la estupidez humana.

Primera Ley Fundamental: Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación

A primera vista esta afirmación puede parecer trivial, o más bien obvia, o poco generosa, o quizá las tres cosas a la vez. Sin embargo, un examen más atento revela de lleno la rotunda veracidad de esta afirmación. Cipolla considera que por muy alta que sea la estimación cuantitativa que se haga de la estupidez humana, siempre quedaremos sorprendidos de forma repetida y recurrente por el hecho de que:

  1. personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado resultan ser inequívocamente estúpidas;

  2. día tras día, con una monotonía incesante, vemos cómo entorpecen y obstaculizan nuestra actividad individuos obstinadamente estúpidos, que aparecen de improviso e inesperadamente en los lugares y en los momentos menos oportunos.

La Primera Ley Fundamental impide la atribución de un valor numérico a la fracción de personas estúpidas respecto del total de la población. Cualquier estimación numérica resultaría ser una subestimación. Por ello en las líneas que siguen se designará la proporción de personas estúpidas en el seno de una población con el símbolo σ.

Segunda Ley Fundamental: La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona.

No todos los humanos son iguales ya que unos son más estúpidos que otros. Según Cipolla, el grado de estupidez viene determinado genéticamente por la naturaleza pero no está asociado a ninguna otra característica de raza, sexo, nacionalidad o profesión.

El profesor Cipolla realizó amplios estudios demográficos con muy diversos sectores de la población. Inicialmente afirma haber comprobado que entre los trabajadores "de cuello azul" existía una fracción σ de estúpidos y que esa fracción era mayor de lo que esperaba, con lo que se confirmaba la primera Ley. Sospechando que podía deberse a falta de cultura o a marginalidad social estudió muestras de trabajadores "de cuello blanco" y a estudiantes, comprobando que entre ellos se mantenía la misma proporción. Más sorprendido aún quedó al medir el mismo parámetro entre los profesores de universidad. Decidió por tanto expandir sus estudios hast

a la élite de la sociedad, los laureados con el Premio Nobel. El resultado confirmó el poder supremo de la naturaleza: una proporción σ de laureados con el Nobel son estúpidos.

Tercera Ley Fundamental (o de Oro): una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.

El análisis de costes y beneficios de Carlo M. Cipolla permite clasificar a los seres humanos en cuatro tipos de personas, cada uno de los cuales ocupa un cuadrante en un sistema de coordenadas. Si representamos en el eje de abcisas el beneficio, positivo o negativo, que obtiene el individuo y en el eje de ordenadas el beneficio (+) o coste (-) que causa a los demás, podemos definir y estimar las coordenadas de los siguientes tipo


Distribución de Frecuencia

La mayoría de los individuos no actúa consistentemente. Bajo ciertas circunstancias una persona puede actuar inteligentemente y en otras actuar como desgraciado. La única importante excepción a esta regla es la de las personas estúpidas que normalmente muestran una fuerte tendencia hacia un comportamiento estúpido en cualquier actividad o empresa. Para los demás, podremos calcular su posición en el eje de coordenadas del gráfico 1 como una media de los resultados de sus acciones en términos de costes y beneficios causados sobre sí mismos y sobre los demás. Esta posibilidad nos permite hacer la siguiente digresión:

Consideraremos un "bandido perfecto" aquel que mediante sus acciones obtiene para sí mismo un beneficio igual al coste que origina en los demás. Es el caso del ladrón que roba a otro cien euros sin causarle ningún coste adicional. Esta situación puede ser definida como un "juego de suma cero" en el que el conjunto de la sociedad ni gana ni pierde. El "bandido perfecto" quedaría representado en el eje de coordenadas del gráfico 2 sobre la línea OM que bisecta el cuadrante B.

Sin embargo los "bandidos perfectos" son relativamente escasos. Es más frecuente que haya "bandidos inteligentes" (Bi) que obtienen más beneficios que los costes que causan, o "bandidos estúpidos" (Be), que para obtener algún beneficio causan un coste alto a los demás. Desgraciadamente los bandidos que permanecen por encima de la línea OM son relativamente poco numerosos. Es mucho más frecuente el individuo Be. Ejemplo de este último puede ser el ladrón que destroza los cristales de un coche para robar su radio o el que asesina a alguien para irse con su mujer a pasar un fin de semana en Montecarlo.

El poder de la estupidez

Los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona inteligente puede entender la lógica de un bandido. Las acciones de un bandido siguen un modelo de racionalidad. El bandido quiere obtener beneficios. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener beneficios para sí procurando también beneficios a los demás, deberá obtener su beneficio causando pérdidas a su prójimo. Ciertamente, esto no es justo, pero es racional, y siendo racional, puede preverse. En definitiva, las relaciones con un bandido son posibles puesto que sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones pueden preverse y, en la mayoría de los casos, se puede preparar la oportuna defensa.

Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Tal como está implícito en la Tercera Ley Fundamental, una criatura estúpida nos perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo racional de prever si, cuando, cómo y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.

Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, es lógico pensar que tienen todas las de ganar porque:

  1. generalmente el ataque nos coge por sorpresa.

  2. incluso cuando se tiene conocimiento del ataque, no es posible organizar una defensa racional porque el ataque, en sí mismo, carece de cualquier tipo de estructura racional.

El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales, no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Y hay que tener en cuenta también otra circunstancia: la persona inteligente sabe que es inteligente; el bandido es consciente de que es un bandido y el desgraciado incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Pero al contrario que todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido y esto contribuye en gran medida a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su poder devastador.

Cuarta Ley Fundamental: Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.

No hay que asombrarse de que las personas desgraciadas e incautas, es decir, las que en los gráficos 1 y 2 se sitúan en el cuadrante D, no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su falta de previsión. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni los bandidos consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez. Es extremadamente difícil explicar por qué sucede esto. Se puede tan sólo formular la hipótesis de que, a menudo, tanto los inteligentes como los bandidos, cuando son abordados por individuos estúpidos, cometen el error de abandonarse a sentimientos de autocomplacencia y desprecio en lugar de preparar la defensa y segregar inmediatamente cantidades ingentes de adrenalina ante tamaña situación de peligro.

Uno de los errores más comunes es llegar a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto no es más que confundir la estupidez por la candidez de los desgraciados.

A veces hasta se puede caer en la tentación de asociarse con un individuo estúpido con el objeto de utilizarlo en provecho propio. Tal maniobra no puede tener más que efectos desastrosos porque:

a) está basada en la total incomprensión de la naturaleza esencial de la estupidez y
b) da a la persona estúpida la oportunidad de desarrollar sus capacidades aún más allá de lo originalmente supuesto. Uno puede hacerse la ilusión de que está manipulando a una persona estúpida y, hasta cierto punto, puede que incluso lo consiga, pero debido al comportamiento errático del estúpido, no se pueden prever todas sus acciones y reacciones y muy pronto uno se verá arruinado y destruido sin remedio.

A lo largo de los siglos, en la vida pública y privada, innumerables personas no han tenido en cuenta la Cuarta Ley Fundamental y esto ha ocasionado pérdidas incalculables.



Macroanálisis y Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe.

Las consideraciones finales de la Ley cuarta nos conducen a un análisis de tipo "macro", según el cual, en lugar del bienestar individual, se toma en consideración el bienestar de la sociedad, definido, en este contexto, como la suma algebraica de las condiciones del bienestar individual. Es esencial para efectuar este análisis una completa comprensión de la Quinta Ley Fundamental. No obstante, es preciso añadir que de las cinco leyes fundamentales, la Quinta es, de largo, las más conocida.

de Carlo Maria Cipolla "Allegro ma non troppo".

lunes, 15 de marzo de 2010

Pensamientos sexuales, qué no impuros.



Me gusta comenzar la semana bien, porque en función de como la comienzo, la termino. No sé cuál es la razón de mis cambios de humor cíclicos. No sé, a lo mejor porque al ser un periodo de tiempo lo suficientemente corto como para desesperarse, lo lunes uno lleva mejor eso de semana nueva vida nueva.

Uno en Galicia ya casi tiene miedo a la hora de leer un periódico, porque entre la fusión de cajas, el decretazo del gallego y el fichaje estrella del hijo del padrino neocorleonés-ourensano
-sí, me refiero a Baltar, uno ya no sabe en qué lengua pensar (eso en mi caso es muy grave), si no es mejor de retirar mis ahorros de esa que creía que era a nosa caixa o en caso de preparar unas oposiciones afiliandose al partido de la gaviota.

Hoy por la mañana he sido valiente y he empezado por el diario el Mundo, si, ese cuyo director está casado con la sastre esa que nos está torturando con su gusto deformado por los colores raros. Por qué el Mundo' No sé, puede ser porque los periódicos buenos estaban ya ocupados y tocaba decidirme entre la Interviú y el Mundo.

Cuál fue mi sorpresa al constatar que los de el Mundo dejaron hoy de lado la Teoría de Conspiración del 11M para dedicarse a una temática que hoy en dia interesa de verdad a la gente: SEXO. Un
clásico. Ya sé que estamos aún en horario infantil y que no debería hablar del tema, asi que:

1) Si eres menos de edad, que cojones haces conectado a mi blog,
2) Este es mi blog
y en mi blog escribo de lo que me da la gana y si quiero decir palabras malsonantes las digo: caca, culo, pis

Pues nada. Aclarado lo aclarable me centro en lo importante. Tu, muy querida lector y muy estimado lector, que entiendes por sexo? Perdona que te tutee, pero hablando de sexo, dejaremos mejor de lado las formalidades.
Es que este es el titulo del articulo mencionado.

Uno tiene que acordarse de su infancia, en la que cuando te tocabas en tus partes te decía:
-"No te toques ahí! Eso no se hace. Guarro!"
Y después ves que algunos famosos se pasan el tiempo no solo tocándose esas partes sino masajeandoselas públicamente, como si fueran los únicos con algo entre las piernas.
Y no sé porque tocándote te llaman guarro si los animales que más tiempo pasan olisqueandose y lamiendose son los perros, con la faceta interesante de que los perros son capaces de haciedolo ellos mismos. Si no me creéis, id a un parque publico y observad. Y seguro, si teneis un perro, vais a dejar de dale besos o impedir de que os lama!

Pues eso. El articulo habla de las distintas formas de definir la palabra sexo, o tener sexo.
Ya, piensa uno. Es lógico. Evidentemente. Uno entra en una iglesia y para muchos católicos el simple hecho de ver un escote un poco pronunciado ya les hace descender el flujo sanguíneo por debajo de la cintura... y ellos dicen que lo del sexo prematrimonial es pecado, para después tener su enésimo escándalo pedofilo. Esta vez en Alemania y relacionado con el Santo Tío (el hermano del santo Padre).
No, me refiero a la gente practicante (del sexo, no de la religion) hace distinciones.
Para muchos, una relación sexual se da solo si se da una penetración. Es decir, lo que denominamos como sexo oral no se entiende como sexo.
Como dijo en su día Bill Clinton: "No, yo con la señorita Lewinsky no tuve sexo. Ella solo me hizo una felación" Mira la Lewinsky que señorita era.
Para otros muchos solo es sexo si de da penetración, coito e eyaculación. Es decir, claro, si el hombre no eyacula ya no es sexo. Menuda sociedad feminista. Hacernos cargar ahora a los hombres con la carga decisiva.

Lo que me dejó claro el articulo ese es también lo que dice como conclusión final uno de los investigadores, que existe en nuestra sociedad una clara indefinición y yo creo que se debe a la politización en la que cada grupo incluso está intentando no ya manipular el comportamiento de los individuos, sino ya manipular los significados de los conceptos que puede haber.

Ahora uno ya no sabe si una relación con una persona es sexo o no, si no hubo penetración vaginal, oral, anal, nasal o lo que sea...., lo que me hace pensar con lo malpensado que soy (he sido joven e inocente) de que muchos, ante esta falta de información o confusion se les dé ya por no usar métodos no solo anticonceptivos sino tambien protectores a la hora de tener relaciones. Porque claro, si no es sexo, no hace falta...

Yo, cuando era más joven me rompía la cabeza a la hora de distinguir lo que era echar un polvo de hacer el amor, porque lo del sexo lo tenía claro...



sábado, 13 de marzo de 2010

Anecdotario Erasmusiano (2ª parte): Estereotipando a todo dios...

Si en la primera parte hablé del choque cultural relativo (digo relativo porque uno ya sabe más o menos lo que le espera) que supuso para nosotros el cambio de nuestros países a Alemania, para esta segunda parte me he reservado las diferencias interculturales que pude observar entre los que compartimos nuestro día a día, porque a pesar de vivir cada uno en su respectiva habitación, a la hora de la comida coincidíamos todos en una de las tres cocinas comunitarias que tenía el edificio y era interesante ver los distintos platos y las distintas formas de cocinar que tenía cada uno.


Cabe destacar que los estereotipos que conocía de cada país se cumplían en mayor o menor medida, pero también que en todo el año no había ninguna discusión, pelea o malentendido entre ninguno de nosotros conviviendo personas de 25 países y seis religiones distintas.

Todo un logro, no?


Lo que más me llamo la atención fe el gran parecido en la forma de ver las cosas entre nosotros (los gallegos) y los italianos, y en especial con los de Nápoles. Guardiola lo llamaría feeling especial. Y eso que uno de los napolitanos tenía un concepto más elástico de la propiedad que los demás, porque cada plato, vaso, olla, sartén o botella de aceite de oliva (en Alemania a 8 € el litro) que desaparecía de la zona común volvería a aparecer en su habitación.

Esta elasticidad de lo que el entiende por propiedad se veía reforzada por el hecho de que cuando él cocinaba lo hacía para todo el mundo que quería compartir la comida con él, es decir, podía ser que comíamos tres, cuatro u ocho personas juntos, lo que nos dio pronto un horario muy parecido al de las comidas familiares en casa (con la particularidad que mi madre italiana tenía barba de seis días y masticaba con la boca abierta) forjando así una amistad mas que especial.

Es decir, comíamos después del primer mes en grupos de diez o doce.

Vale, eso tenía como punto positivo de mi estancia erasmusiana que yo solo cociné la primera semana, porque en la segunda ya me admitieron en la famiglia napolitana con el único inconveniente de que el cocinero era vegetariano… Pero, a caballo regalado….


Otra persona que me pareció interesante fue nuestro irlandés. Colín. Por qué? Pues por curiosidad antropomórfica. Ya sé que Irlanda estuvo puteada durante varios siglos por los británicos / Ingleses y que el ser humano es un ser capaz de adaptarse a todas las adversidades posibles.

Yo me refiero a que Colin era una persona que apenas llega a 1.60, pero a la hora ir tomar algo a un pub (evidentemente, pub irlandés; en Düsseldorf había seis, y el los visitaba todos en la misma noche) pues vaciaba la pinta de Guiness con dos tragos y aparte de beberse unas cuantas, pues no sé donde coj**** las metía, porque mientras que yo tenía que ir al baño entre Guiness y Guiness, el, aparte de tragarse algunas más no iba al baño en toda a noche.

Otro aspecto que me hizo gracia fue su fuerte nacionalismo. Es decir, era irlandés y estaba muy muy orgulloso de serlo, a lo mejor me parece interesante este aspecto suyo porque yo veo eso de la pertenencia a una nación o estado como algo casual al haber nacido en Galicia, haber sido exportado a Alemania hasta los 18 y después haber sido reimportado otra vez a Galicia, formando un cacao mental que me hace dudar de que si soy alemán, gallego o español, bueno, a lo que iba. Colin, cada dos por tres te soltaba el rollo que el era de Dublin y que Irlanda se dividía en unas cuantas provincias de las que el Ulster era una de ellas y que solo los counties protestantes formaban Irlanda del Norte, pero los counties católicos seguían perteneciendo a Irlanda, aparte de insistirte cada vez que iba a hacer la compra contigo que la mejor mantequilla era la de Irlanda y que la tenías que comprar porque sino tenías que parar en una farmacia pro aspirinas, porque no te dejaba.

Bueno, si no era la mantequilla, era la carne de cordero, etc. etc.


Otro estereotipo era el de los chinos y el arroz. Pues si, es verdad. Comían una cantidad inmensa de arroz, junto con unas salsas que por el olor que desprendían cuando las cocinaban invitaban a varias cosas entre las que no se encuentra comer.

Lo más gracioso era que cada chino tenía una maquina parecida a las freidoras en las que echabas un kilo de arroz, agua y después de programarla te dejaba el arroz hecho a la hora que querías. Es decir, como los italianos con las cafeteras, pero mas sofisticados.

Otro aspecto desagradable o que no compartimos fue el ruido que hacen a la hora de comer: todo un concierto de sorbos, erruptos y ruido a la hora de masticar…,


Bueno…, en cuanto a los rusos, incluyendo yo aquí en Russia todos los países al este de Alemania, desde Polonia, Chequía, Hungría, Kazaquistan, Armenia, Ucraina y Uzbekistan por el simple hecho de que tenían los erasmusianos de estos países un comportamiento muy parecido, como el hecho del nulo gusto por la cerveza y un gusto exagerado por las comidas de campo y las bebidas de alta graduación, no significando que las comidas de campo y las bebidas de alta graduación venían a la par.

Un detalle que yo probé aquí con Orujo made by my abuelo y que en Russia usan para combatir el frío invernal es hacerse un café con la maquina esa de toda la vida, pero sustituyendo el agua por vodka. No es que ese café te dé calor, te da CALOR y una borrachera instantánea, unas pupilas mas dilatadas que en mi viaje de fin de semana a Amsterdam y una falta de sueño y estar despierto durante varias horas y sin la muy dolorosa resaca que uno se espera.

Bueno, con mi invento con orujo sí que tuve resaca… y rrredios que resaca!


Yendo uno un poco más al norte de Europa, al país que vio nacer (y morir) a los ABBA y a Pipi Calzaslargas, uno llega la la delegación de Suecia, compuesta por cuatro chicas.

Bueno, cuales son los estereotipos de las Suecas? Que son todas altas y rubias, no? Pues no, equivocado. De altas no tenían nada, salvo que me llaméis alto a mí. Tenían una estatura mediterránea de 1.60 a 1.70 y en cuanto a la cabellera rubia…, enfin, rubio rubio era, pero rubio de bote, porque cuando se dejaron de colorear el pelo se asomaba una cabellera negra por debajo que no veas.

Bueno… y en cuanto a las calzas largas, tampoco las llevaban. Iban mas bien con mini-falda.

Sus costumbres; formaban el grupo mas raro de todos. Se levantaban sobre las seis y medía de la mañana, para desayunar a las siete y estudiar antes de clase y comer al mediodía a las 12…, es decir, comían a la hora a la que muchos ni siquiera habían desayunado.

En cuanto al menú sueco, pues comían mucho cocido y con salmón. Es decir, patatas cocidas con salmón, arroz con salmón, pasta con salmón, verduras con salmón, bocatas de salmón...


En cuanto a la delegación española. Eramos los mas raros. Porque de los que estuvimos este año en Alemania, creo que éramos los que menos alemán aprendimos.

Pero eso si, a la hora de organizar las fiestas, barbacoas, excursiones etc éramos aparte de los primeros, de los mejores.

Qué suerte que yo llevaba mi alemán aprendido desde aquí, porque si no mal lo habría pasado.

Alemán hablamos poco, pero enfín, he aprendido a hablar italiano (y no solo los insultos) catalán y mejoré mi ingles notablemente, por lo que no creo que debería haberme arrepentir de haber escogido ese destino.


En cuanto a los estereotipos nuestros no sé lo que piensan de nosotros fuera de España, pero de una cosa estoy seguro: piensen lo que piensen, nos hemos esforzado como nunca.

Anecdotario Erasmusiano (1ª parte): El German Way of Life

Después de acordarme ayer de mi año erasmusiano en tierras germanas durante una conversacion facebookiana con la culpable (digo responsable) del programa en mi facultad me reí un buen rato recordando las anécdotas que vivimos los que compartimos edificio.

Cabe destacar aquí que mi universidad de destino tenía la costumbre de reservar un edificio completo de unas 150 habitaciones repartidas en tres plantas para los estudiantes procedentes de programas de intercambio, compartiendo por lo tanto edificio personas de países tan dispares como Australia, Iran, Turquía, Brasil, Italia, Galicia, Finlandia, Suecia, Bélgica, Nápoles - Nápoles está en Italia diréis algunos. Bueno sí y no, la diferencia entre un napolitano y un italiano del norte es tan o más grande que la que separa un vasco de un andaluz- Rusia, Japón, Corea y China.


Viviendo un año en el mismo edificio evidentemente pueden y deben surgir un montón de malentendidos o anécdotas (en el sentido menos peyorativo del termino) que hoy en día me arrancan una que otra sonrisa y me hacen animar a todo el mundo que si tiene la posibilidad de pasarse un período de tiempo en el extranjero compartiendo su día a día con gente de otros países que no lo duden, porque será una experiencia enriquecedora en todos los ámbitos.


Residiendo en un país como Alemania uno se da cuenta de la manía (visto desde el punto de vista mediterráneo) o del sentido del orden que tienen los germanos, reflejándose en todos los ámbitos de su día a día.

La que más gracia me hizo fue el hecho de que nos hacían pasar lista a los estudiantes de intercambio. Es decir, tenías tu hoja con tus asignaturas y con una serie de cuadros en los que cada profesor debía firmar después de cada clase. Era un poco denigrante, pero creo que nos aseguró a la inmensa mayoría una asistencia del 100 % y unos madrugones diarios, aparte de una adicción a la cafeína que no fui capaz de superar tres años después…


El fenómeno de la asistencia a clase se vio reforzado porque la primera persona en clase era el profesor, es decir, si en el horario ponía que la clase comenzaba a las nueve de la mañana, pues el profesor comenzaba su explicación a las nueve de la mañana. Raro?

No seré yo quien nombré a ningún profesor que a la hora de comienzo de clase aún pide su café en la cafetería de la facultad. Lo que más gracia me hizo fueron las explicaciones que les pidieron los estudiantes al profesor por llegar un día un cuarto de hora tarde. Manda huevos!! Esos mismos estudiantes que no cumplen la sacrosanta tradición de pasarse los apuntes entre ellos, y si se los pides te hacen un interrogatorio que ni hacen GeStaPo, Stasi, Mossad, CIA todos juntos.

El detalle que mas gracia me hizo eso de ir a clase fue el hecho de que las clases duraban una eternidad -tres horas- pero si te sonaba el móvil te levantabas, salías de clase, atendías la llamada y volvías a entrar. Lo mismo si te apetecía irte hasta la maquina del café para tu dosis de cafeína. Comprabas el café y te lo llevabas a clase. Y si te apetecía comerte un bocata, lo hacías.

Ya me gustaría saber que hacen los profesores de la USC si un estudiante se saca un bocata de calamares de la mochila y se lo zampa en medio de clase…


Fuera de clase lo que a uno le llama la atención es la pulcritud alemana, incluso entre los fumadores. Es decir, no se lleva eso de apagar el pitillo y tirarlo al suelo. No. Todo va a la papelera y si la papelera está llena, pues a la siguiente. Y quien dice pitillo dice chicle, envoltorio de caramelo etc.

Por cierto, tampoco vi a ningún barrendero en todo el año que estuve en Alemania...

Incluso en los botellones uno se lleva las botellas vacías de vuelta, porque aparte de no contaminar le devuelven 10 céntimos por botella si la llevan donde la compraron.

La pulcritud se cruza con la ecología y reciclaje al haber al lado de cada maquina de café otra en la que uno mete las tazas esas de plástico típicas de las maquinas y recibe 5 céntimos, siendo frecuente que cada uno traiga su propia taza de casa para no malgastar la de plástico sintiendose uno un poco imbécil por no tener una taza de las buenas.


Como compostelano uno está acostumbrado a todo tipos de lluvia, pero no por eso no soy masoquista y me gusta la lluvia, por lo que si se da el caso y empieza a llover y no tengo paraguas (o sea, siempre) puyes me pongo a cubierto lo antes posible, evidentemente. No? Pues en Alemania uno se puede encontrar con gente bien rara (ara de collóns). Se puede dar el caso de que esté lloviendo a cántaros y que un alemán no tenga paraguas a mano.

-Pobre. Direis

-Imbecil! Digo yo.

Porque por mucho que llueva y no tengan paraguas. Si están en un semáforo de peatones y está en rojo no cruzan por mucho que llueva, aunque no pase ningún triste coche poir la carretera. Tan alto es su sentido del orden, incluso por encima del de la salud, arriesgando pillarse un a resfriado.

Y que no se te ocurra ni de broma eso de cruzar un semaforo en rojo en ningún caso, porque los muy alemanes son unos chivatos de narices. Aparte de avisarte amablemente de que estás cruzando en rojo y tu no les haces caso, te acabaran llamando maleducado porque simplemente no te quieres empapar.

Para mi que el primer chivato fue alemán y se llamaba Gunter.


Pues nada. Eso fueron mis experiencias durante mi año en Düsseldorf, pero que, por muchos semáforos que esperé, muchos cafés que tomé y pocas clases a las que falté, disfruté como un enano y volvería a volver a repetir sin dudarlo...




sábado, 6 de febrero de 2010

Un hijo se perra llamado Turco


El Turco es un hijo de perra. No me refiero a ninguna persona de origen otomano ni a la madre de nadie.

Es así como lo digo. Turco es un perro, un

chucho, de los peores canes que hay en este nuestro planeta lleno de superficialidad, apariencia, anhelo al éxito rápido, en el que todo lo que tiene uno lo compra/adquiere pensando por un lado en la necesidad que tiene y, por el otro, en el o

jo critico y criticón de los amigos y, o conocidos.en el que incluso el perro que uno viste tiene que ser de marca…, y si tiene un chubasquero a juego con el dueño que lo pasea, mucho mejor.

Dicho lo dicho, Turco es un perro de los de la ultima casta en el mundo canino. Un perro callejero. Sin raza -o fruto de una mezcla de varias razas, depende como se mire, y que sufrió lo suyo al ser abandonado por su primer dueño que, pa

ra no ser identificado y ser demandado por abandonar a

su chucho, le sacó el microchip a base de navajazo en el cuello…

Se busco la vida a base de vagabundear por Tarifa, su ciudad, hasta que lo encontraron unos militares (o el los encontró a ellos) y se apiadaron de el, ofreciendole lo mas eficaz y barato en estos casos: mimos, amor y caricias (vale, algún que otra ración de pienso para perros también)… y una soldado (o soldada) se la llevó a su piso a Ceuta.

Tras tener que irse a vivir al cuartel, donde no se admite

n perros, Turco acabó en Valladolid en casa de la familia de la soldado, donde lo vieron unos bomberos del grupo de especialistas en rescates de la Junta de Castilla y León…. que lo adiestraron como perro de rescate, uno de muchos.

Cuando sufrió Haiti ese terrible terremoto, con ahora mas de 200000 víctimas mortales, el grupo de especialistas en rescate de la Junta de Castilla y Le

ón fue, como en muchas otras catástrofes alrededo

r del globo terráqueo de los primeros para ofrecer su humilde ayuda.

La foto del niño rescatado tras pasar dos días bajo los escombros en brazos del bombero vallesoletano dio la vuelta al mundo, pero para que se pudiera hacer esa foto tuvo que ser descubierto el cuerpo por un perro. Ese perro fue Turco.

Turco pasó de librarse de las manos de un hijo de put

a por no tener los huevos de dejarlo en un perrera u otro refugio de animales y casi morir por las heridas causadas para la eliminación del mic

rochip a ser graduado tras regresar de Haiti tras haber salvado nada más y nada menos de 16 vidas humanas y conformarse tras salvar cada vida con unas caricias, una golosina o un palito que mordisquear.







lunes, 1 de febrero de 2010

El pizzo de la SGAE


Me contó Andrea, un compañero de residencia durante mi año erasmusiano en Düsseldorf que en Nápoles, su ciudad de origen, cuando alguien monta un negocio, sea una panadería, un restaurante, una bollería o cualquier otra negocio recibe la visita de unos señores amabilísimos.
Tál es la amabilidad de estos señores que, a cambio de cierta parte de los beneficios que obtiene el empresario de su negocio le ofrecen protección, es decir, una póliza de seguros, que en Napoles se conoce comúnmente como pizzo.
Tál efectiva es esta poliza que si no la contratas puedes estar seguro que te va a pasar algo a ti, a tu mujer o a tu negocio. Segurísimo.
Como la cuantía de la póliza es proporcional a los ingresos que obtienes en el negocio, los responsables del seguro a la par de ofrecerte una protección integral también se encargan del marketing, es decir, procuran que el negocio esté funcionando a pleno rendimiento.
Es decir, solo un tonto no pagaría.... bueno, vale... un tonto y uno que no tiene muchas ganas de vivir.
Con estos métodos la Camorra se hizo con el puesto de primer empleador de Italia, es decir, ofrecen más puestos de trabajo que la Fiat, Alfa Romeo etc.
Según Roberto Saviano, perseguido tras desenmascarar en Gomorra los tejemanejes de la Camorra, que son ya una multinacional del criomen organizado, al dedicarse desde la extorsión al tráfico de armas, de la falsificación de prendas textiles de las grandes marcas a lavar su dinero negro en los grandes bancos, que lo aceptan gustosamente en un momento de crisis mundial en el que casi nadie puede ofrecer grandes cantidades de dinero liquido.
Los negocios de la Camorra son como los zaibatsus japoneses: presentes en casi todos los sectores de la economía.

A que vengo hoy lunes por la mañana con este rollo?? Pues llamó la atención una noticia sobre la SGAE, eso que significa Sociedad General de Autores y Editores y supuestamente son los que se encargan de administrar los derechos de los autores. Y después, pues reintegran a cada autor afiliado su parte correspondiente. Lógico, no? Pues no. Porque si tu compones una canción que es la leche y que se pone en todas las discotecas, bares etc, estate tranquilo, porque aunque no estés afiliado o no seas accionista de la SGAE, ellos amablemente les cobran el canon a todo hijo de vecino.... y eso de darte a tí tu parte correspondiente... ni de coña!!!
Mientras que en un primer momento cobraban el canon a discotecas por lucrarse con el trabajo de sus afiliados, rapidamente pasaron a extorsionar a los dueños de los bares... ejemmm digo cobrarles el canón a los dueños de los bares por tener un televisor encendido con los partidos de toda la vida. Pasaron a cobrar el canón en banquetes de boda, porque claro, el matrimonio de lucra con la musica... como lo hacen tambien en conciertos beneficos.
El siguiente segmento de mercado que quieren ocupar es el de las peluquerías, intentando cobrar el canon porque ponen la radio mientras que te están tomando el pelo.
En la peluquería de mi pueblo tambien recibieron la visita de uno de esos inspectores avisandole a Agustín, mi peluquero, cuando aún no tenía el televisor ni los altavoces del hilo musical instalados que si no accedía a pagar el canón se debería atener a las consecuencias.
Toma ya! Y eso después de haber aparcado, para más inri el coche en la plaza para minusválidos. Como Agustín es bastante sarcástico y un poco hijo de puta se limitó a llamar a los municipales mientras tildaba al inspector extorsionador de
discapazitado mental, al no poderle apreciar ninguna discapacidad física, con la consiguiente denuncia.
Agustin me contó que no sabía si tenia que pagarle ahora al inspector ese por haberlo insultado, pero le mereció la pena, porque la cara que puso al presentarse dos policias municipales en el local para entregarle la denuncia al supuesto discapacitado era todo un poema.
Pues eso, dicho lo dicho, abstenerse todo el mundo a cantar en la ducha, cantar los himnos de tu equipo, escribir un libro tras inspirate en otro libro, personaje o una flor.
Para no recibir la visita de vendedores de seguros lo mejor que se puede hacer es taparte la boca, con un esparadrapo, los ojos con un esparadrapo y los oidos con... lo que sea, no vaya ser que digamos, escribamos o pensamos algo fruto de una inspiración externa. No vaya ser.
El Gran Hermano te está vigilando.